Importancia de la Actividad Biologica en Suelos de Pastizal

Ing. Lázaro Galarza Hernández

 

 

INTRODUCCION

 

El funcionamiento de un ecosistema terrestre depende en gran medida de la actividad microbiana del suelo. No sólo los ciclos biogeoquímicos de los nutrientes son propulsados por microorganismos, sino que, además, los componentes de la micro biota del suelo protagonizan diversas acciones que producen beneficios para las plantas con las que se asocian. Entre otras acciones, los microorganismos facilitan la captación de nutrientes, producen fitohormonas que favorecen el enraizamiento, protegen a la planta contra patógenos, incrementan la resistencia/tolerancia de la planta a la sequía o salinidad, descomponen sustancias tóxicas en el ecosistema y mejoran la estructura del suelo. Se acepta que en los sistemas suelo-planta existen  grupos  importantes de microorganismos beneficiosos, que son claves en el contexto de la sostenibilidad de los mismos.

 

Sin duda, dentro de las actividades silbo agropecuarias, destacan por su extensión territorial las tierras de pastizal que juegan un papel central en el equilibrio ecológico, económico y social en la producción primaria (Nava y Armijo, 1980). La mayor parte de las áreas de pastizal proporcionan bienes y servicios, representa la forma mas barata de forraje para el ganado obteniendo del pastizal su fuente de alimento y proteínas, además forma el hábitat para el aprovechamiento de la fauna silvestre. Conserva el suelo, cuencas hidrológicas, combustibles, medicinas etc.

         El pastoreo proporciona cerca del 10 por ciento de la producción mundial de carne de bovino para unos 100 millones de personas de las zonas áridas.

 El uso, algunas veces inmoderado del pastizal, ha provocado deterioros en los componentes del ecosistema y por ende, una disminución de la productividad.

La situación actual del pastizal es desalentador, la desertificación, desertización, sobre utilización, el problema de las plantas arbustivas, falta de cobertura vegetal y como consecuencia suelo desnudo provocando que la precipitación no sea efectiva. Por tal motivo es necesario poner en práctica métodos que puedan ayudarnos a identificar e interpretar los signos vitales del pastizal así como identificar el eslabón más débil en las enfermedades ecosistémicas de mismo.

LA VIDA EN LOS SUELOS

 

El suelo es un recurso natural del que el hombre obtiene casi en su totalidad los alimentos, maderas, fibras para el vestido etc. Es el medio donde se desarrollan las plantas y donde ellas toman el agua y el alimento además de que conviven numerosas especies que ocupan diferentes estratos en altura, tienen raíces que ahondan en el suelo a diversas profundidades y presentan distintas necesidades en nutrientes, agua y otras condiciones ambientales. Esta diversidad tiene una función muy importante para el funcionamiento  del ecosistema, pues permite un aprovechamiento óptimo de los diferentes recursos que tiene a su disposición. La tierra que pisamos no es una mera aglomeración de partículas minerales. Desde un punto de vista ecológico, el suelo se considera un subsistema del ecosistema, donde se realiza principalmente el proceso de descomposición, fundamentalmente para la reobtención y reciclado de nutrientes que aseguren el otro proceso vital: la producción (Salazar, 1999). La cosecha para los ganaderos son los becerros no el forraje ni algunos atributos de los suelos del pastizal. Hasta hace algunos años el recurso pastizal y suelo eran un recurso olvidado.

         El suelo es el medio donde se desarrolla la vida de innumerables formas de plantas y animales que varían en tamaño, desde los que necesitan verse en el microscopio o los de mayor tamaño como lo pueden ser las lombrices. Estos organismos como todo ser vivo nacen, crecen, se reproducen y mueren. Contribuyen a la capacidad productiva del suelo, las actividades de estos pueden estimularse a través de la corrección de condiciones desfavorables por medio de la prácticas tales como la aplicación  de materia orgánica, buen drenaje y manejo superficial del suelo.

         Existen una buena cantidad de organismos por ejemplo: bacterias, hongos, actinomiceto, algas, protozoos, nemátodos, lombrices, hormigas, termitas, ciempiés, caracoles, arañas, hasta los de mayor tamaño como, serpientes, zorras, ratones, topos etc.  El suelo es el hábitat de organismos cuya diversidad podría ser mayor que de las especies que viven fuera de la tierra. Se dice que pueden convivir estrechamente más de mil especies de invertebrados en un metro cuadrado de suelo y miles de bacterias apenas en un gramo.

         Los organismos del suelo desempeñan funciones vitales para el funcionamiento y sustentabilidad del agro ecosistema. Regulan la estructura de los suelos y de los sistemas de aguas freáticas hasta la degradación de material contaminante, ciclo de nutrientes, fijación de carbono, protección vegetal. Proporcionan también crecimiento vegetal y la purificación del ecosistema.

Las bacterias, estos organismos tienen la capacidad de fijar nitrógeno al suelo y descomponer casi cualquier sustancia natural. La atmósfera es rica en nitrógeno, pero las plantas no pueden utilizarlo debido a que se encuentra en estado molecular (N2). Solo pocos microorganismos pueden utilizar y transformar los microorganismos en compuestos orgánicos, utilizable por los seres vivos a través del proceso de fijación. Estos forman una relación bastante estrecha con las plantas, capaces, en algunos casos, de fijar hasta 250 Kg. por ha./año. La fijación biológica del nitrógeno que se logra con la inoculación de bacteria Rhizobium. Los rizobios colonizan las raíces de las plantas y forman nódulos donde se fija el nitrógeno incrementando mas los pelos radícula res ayudando a la planta a absorber más los nutrientes.

 Los hongos se desarrollan en asociación con las raíces de las plantas superiores, debido a su longitud y distribución, permiten explorar un volumen de suelo superior a las que no pueden utilizar las raíces no micorrizadas lo que mejora la nutrición de la planta a través de su sistema radicular, especialmente en los elementos que tienen baja movilidad y están presentes en bajas concentraciones en la solución del suelo, como fosfatos, amonio, zinc o cobre. Se dice que el 90% de la plantas del mundo realizan esta asociación simbiótica con uno de los 5 tipos de micorrizas,  las protegen contra los patógenos, y aumenta su tolerancia contra los agentes contaminantes y las condiciones adversas del suelo, tales como el estrés hídrico, el bajo pH. Y a la alta temperatura del suelo. Son activos en el desarrollo del suelo ya que se encargan de descomponer la celulosa formando agregados al suelo.

Los actinomiceto se desarrollan mejor en tierras con poca humedad, descomponen la materia orgánica liberando los nutrientes que contienen para ser utilizados por la planta de aquí su importancia para el mejoramiento del suelo. Los nemátodos se utilizan con buenos resultados contra una amplia variedad de plagas de insectos, son eficaces para combatir diversos hongos patógenos de las raíces.

Los hongos, bacterias y nemátodos, son los más abundantes de los suelos y a ellos incumbe la regulación de los ciclos de la materia orgánica y nutriente, la fertilidad y restablecimientos de los suelos y las buenas condiciones para el crecimiento de las plantas. La micro fauna del suelo desempeña una función en la protección fitosanitaria.

 Las algas son encargadas de la clorofila, se encuentran distribuidas en las capas superficiales del suelo donde la luz y humedad son disponibles, su función es la descomposición de los materiales orgánicos formando suelo y fijando nitrógeno y potasio. Existen diferentes respuestas de la planta a la actividad que desarrollan las algas: Ayuda a obtener hojas más anchas y biomasa fresca en pastos, desarrollo vigoroso del sistema radicular incrementando como consecuencia  la toma de nutrientes en el suelo. Cambia también la composición de los tejidos, mejora la germinación de las semillas y aumenta la clorofila entre otras.

Las lombrices son el grupo más importante de los organismos que habitan el suelo, estas son capaces de pasar varias toneladas de tierra a través de sus cuerpos anualmente produciendo así una mayor aprovechabilidad de los nutrientes de las plantas. Un suelo productivo se caracteriza no necesariamente por la mera presencia de grandes cantidades de nutrientes de las plantas, sino por la rapidez con la que estos nutrientes son liberados en forma aprovechables.

Las técnicas para garantizar la actividad de los organismos del suelo son: incorporar materia orgánica en forma de rastrojos, pajas, abonos verdes, estiércol de los animales pastando, realizar compostas, humus de lombrices etc. Sobre todo mantener cobertura vegetal después del pastoreo.

Es necesario tomar en cuenta la biodiversidad de los suelos, que mantenga la fertilidad de los suelos, la productividad y la protección de las plantas, aprovechando al máximo las sinergias ecológicas entre los diversos elementos biológicos del ecosistemas y mejorando la eficiencia biológica de los procesos que se dan en el suelo, esto es importante en los suelos de las zonas semiáridas en vía de degradación, en las tierras ya degradadas que necesitan de estímulos para revertir el proceso de degradación

Los suelos de pastizal constituyen el ambiente natural donde vive una parte considerable de los animales que integran los recursos de la fauna mundial. Para mejorar la composición florística de nuestros ranchos debemos tener en cuenta las necesidades de las plantas y de los animales, debemos mantener en producción las plantas deseables y de mayor valor nutritivo, para esto es necesario tener a la vista también el suelo que al fin de cuentas es el que regula la calidad de los forrajes en un rancho.

El suelo funciona siempre bajo las mismas leyes naturales; sigue              manteniendo su plan de organización interno, reflejando ahora en dicho plan, la intervención humana. Los cambios del ambiente  físico-químico y biológico producto de la actividad humana (cambio de componentes por mal manejo del suelo que se refleja en la, compactación por el manejo excesivo de animales en el pastizal, aumento de la erosión por deforestación, etc.) afectan directamente el hábitat de los organismos edáficos.

                  Estas modificaciones constituyen intervenciones en el sistema  natural y de acuerdo a su calidad (que se hace), escala de  efecto espacio-temporal (en que magnitud, abarcando cuanto espacio y por cuanto tiempo) y a la capacidad de retorno al equilibrio del sistema natural, será la nueva organización que  se establezca.

 Uno de los componentes que refleja rápidamente estas nuevas condiciones de cambio en búsqueda del nuevo equilibrio son los organismos edáficos. Entre ellos mayoritariamente los pequeños  artrópodos, habitantes continuos del suelo que se han convertido en buenos bio-indicadores de la calidad del suelo y en consecuencia del nivel de intervención antrópica. Esto nos permite contar con interesantes aplicaciones en el campo de las metodologías de evaluación de los recursos  naturales y los impactos a los que se ven sometidos. El adecuado manejo de un suelo implica la conservación de una buena estructura o la estabilidad de los agregados para que circule el aire, agua y los nutrientes. Al incorporar materiales como rastrojos o abonos orgánicos se incrementa la actividad microbiana, se mejora la estructura y condiciones químicas, físicas y biológicas del  suelo.

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